El Cauca o la nueva guerra de los hostigamientos

Publicado: julio 23, 2012 en Conflicto Armado
Etiquetas:, , , , ,

Por Ricardo García Duarte

El Cauca, ése viejo Estado federal habitado por las aristocracias republicanas que en la Colonia fuera santuario de las haciendas esclavistas, y que después se convirtiera en Departamento con enormes desigualdades en el campo es hoy el teatro de una nueva fase militar en el conflicto armado.

En él se desarrolla con cierta intensidad una guerra de hostigamientos por parte de las FARC contra las unidades militares y policiales o contra las instalaciones que en su zona de influencia hacen parte de las infraestructuras en comunicaciones.

Con sus ataques, las compañías de guerrilleros han golpeado por supuesto a una población civil que se avecinda por necesidades ineludibles de vida con los cuarteles de la Policía y que ha visto cómo caen víctimas inocentes o como resultan destruidas sus casas y además los inmuebles públicos; algo que ha terminado por despertar el rechazo y la rebeldía pacífica de las comunidades indígenas, a fin de pedir, no sin alguna razón, que los “actores armados” se retiren de sus territorios. Sin ningún eco receptivo entre ellos naturalmente.

Pues en los puros cálculos de la guerra es allí en donde se están definiendo los nuevos términos del equilibrio militar entre la guerrilla comunista y el Estado empeñado en acabarla, pero invadido ya por un síndrome de “saturación ofensiva”; sin haber podido dar el salto definitivo a la etapa en que pudiese desarticular las filas de su enemigo.

Ataques guerrilleros in crescendo

Los avances de guerra traducibles en cambios estratégicos, parecieran quedar registrados en la persistencia de los ataques guerrilleros que, de manera sostenida, han crecido desde mediados de la década pasada en dos zonas del departamento, la del norte que incluye municipios como: Miranda, Corinto, Caloto o Toribio y Jambaló y otra más al sur, la de Argelia.

Los ataques – numerosos, continuos – se han basado en la colocación criminal de artefactos explosivos o en los asaltos con descargas nutridas de metralla o en los combates frontales, incluso en las emboscadas; todo lo cual constituye un conjunto de acciones, cuyo carácter cabe en la categoría de hostigamientos: por su tamaño, por el peso que representan en las estructuras generales de la guerrilla y por su duración.

No son acciones masivas de guerra ni combates prolongados, tampoco son tomas dirigidas contra algún objetivo que impliquen un nuevo control territorial sobre una posición arrebatada al enemigo.

Son más bien hostigamientos contra las posiciones militares del Estado en la zona; un tipo de acción que por cierto define la naturaleza de las guerrillas: estas se autoconstruyen como estructuras militares para el hostigamiento de un enemigo mucho más fuerte, antes de que éste experimente una erosión política y  material, tan seria que el retador conquiste la franquicia para pasar a una  confrontación entre verdaderos ejércitos.

Es una pura campaña de acumulación de fuerzas por vía negativa; es decir, por la vía de debilitar al otro, al que se ha declarado como enemigo, determinando su desgaste. Se trata de un desgaste ajeno que se pueda trasformar en recuperación propia.

Los múltiples ataques de las FARC en El Cauca engloban una operación de hostigamiento con la que se busca que las fuerzas del Estado se desesperen y pierdan su confianza, al tiempo que las de la guerrilla  re-acumulan energías dentro de un escenario regional. Es algo que queda patentado con el nuevo potencial alcanzado por los Frentes sexto y sesenta, y  también por los movimientos de la columna móvil Jacobo Arenas.

Con el trabajo de desgaste (es un decir puesto que se trata de operativos militares), se pretende desmoralizar al que está en la trinchera de enfrente, mediante la táctica guerrillera de atacar y replegarse, sin ofrecer un blanco fácil, cuando las fuerzas oficiales respondan.

El hostigamiento guerrillero como “defensa activa”

El hostigamiento, palabra que también nace de la raíz hostis, la de hostilidad, o enemistad irreconciliable, no da descanso al “enemigo” por más superioridad que éste revele en el terreno. Lo obliga a ocuparse en ejecutar operativos meramente defensivos, con lo que el grupo armado consigue un control negativo de orden territorial, pues no permite que su enemigo – el Estado –  consolide el suyo, evidenciando así la porosidad del propio control de carácter local que este último ejerce positivamente en los espacios físicos y sociales.

Ahora bien, los ataques de las FARC,  vienen desde mediados de la década pasada, cuando el entonces presidente Uribe Vélez tuvo que desplazarse al Cauca a tratar in situ los temas de seguridad y a prometer un número mayor de unidades militares para hacer frente a la crisis de orden público. Desde entonces no han hecho sino crecer los operativos de hostigamiento por parte de las FARC. Lo cual quiere decir que esta táctica (seguramente inscrita en un nuevo plan de guerra) comenzó en los momentos más agudos de una ofensiva general por parte de las Fuerzas Armadas, que fuera desplegada al amparo de la Seguridad Democrática y bajo los auspicios del Plan Colombia.

Ha sido una ofensiva de enormes proporciones que además de destruir estructuras guerrilleras como la del Bloque Caribe y de desalojar a los Frentes que merodeaban cerca de la Capital de la República, le propinó serios reveses a una Bloque de tanta significación como el Oriental. Y a la propia dirección nacional del grupo ilegal. Una ofensiva que incluso eliminó a Cano comandante superior de la organización armada, quien tenía a su cargo el Bloque Central, otra estructura debilitada.

Pero, que a todas luces no pudo hacer lo mismo con el Bloque Occidental, de menor peso específico en el pasado, ahora repotenciado sin embargo  como factor de reagrupamiento después de los retrocesos experimentados por la organización en otras partes. Un bloque, implantado por  cierto en unos lugares dotados de ventajas estratégicas evidentes desde el punto de vista de la geografía; nudosa, selvática y montañosa; de la narco-economía, por sus cercanías con el Pacífico; y de las conexiones con otros bolsones militares de la guerrilla localizados en el Tolima o el Huila, por corredores explorados desde los tiempos remotos de Tirofijo y su hermano, al mando de un puñado de hombres armados, venidos desde la Cordillera Central. Es este Bloque el que ha llegado a ser plataforma para la nueva guerra de hostigamientos, respuesta ésta, de orden táctico, que ha surgido en medio de la retirada estratégica del grupo armado ilegal, a raíz de la iniciativa retomada por el Estado en los últimos 10 años.

Lo cual enseña que las guerrillas de las FARC nunca perdieron su capacidad de respuesta militar, en medio de su repliegue estratégico. Así mismo, es una demostración de que las élites políticas se creyeron  su propio discurso, en el sentido de que ya habían arrinconado a los guerrilleros en unas madrigueras de las que no estaban en condiciones de escapar, forzados como fieras de monte a escasamente sobrevivir.

El hostigamiento es la acción bélica por la que el estado defensivo de un aparato armado adquiere visos de ejercicio ofensivo; una especie de defensa activa, según lo expresara Mao Tse Tung, un guerrillero extremoso pero calculador y exitoso, para quien la guerrilla no tendría razón de ser sin poner en práctica esa suerte de plan táctico.

El problema consiste en el hecho que el Estado quiso no sólo quebrar la ofensiva estratégica de las FARC, lo que logró, sino también su capacidad de hostilizar tácticamente, lo que definitivamente quedó frustrado como propósito, tal como lo demuestra el potencial de hostigamiento guerrillero en el Cauca. Un departamento desgarrado por la pobreza campesina, ahora convertido en teatro emergente de una “guerra de guerrillas”, capaz de prolongar un conflicto, cuya solución sigue resintiendo la ausencia de unas élites dotadas con la decisión y el empuje suficientes para emprender el proyecto de un arreglo, que no se limite a cifrar sus esperanzas sin término en una derrota militar infringida a unas guerrillas que, por otra parte exhiben una capacidad inverosímil para el reclutamiento de nuevos efectivos.

Publicado en el Semanario Virtual Caja de Herramientas. Edición N° 00312 – Semana del 20 al 26 de Julio de 2012

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s