El mosaico electoral de Obama

Publicado: noviembre 12, 2012 en Internacional
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Aunque creció la abstención con el desencanto de muchos electores independientes; la apuesta le bastó al presidente Obama para llegar a una mayoría holgada; tanto en el voto popular, en el que superó por mucho más de dos millones a su contrincante, como en el colegio electoral, en el que subió al tope de 303 delegados, menos que los 365 de hace 4 años pero muchos más que los calculados por las encuestas o que los ganados por Romney, el otro candidato quien solo sumó 235 de los 270, el número mágico que lo acosaba como un fantasma.

Al parecer, su recuperación en las intenciones de voto durante los últimos 20 días, un efecto al que no fue ajeno su impecable comportamiento frente a los estragos del huracán Sandy, se le convirtió en una ola de opinión, luego del fracaso en su primer debate televisivo; ola que alcanzó su cresta precisamente en el día clave, el de la jornada electoral.

Votación y categorías socio-culturales

Con este empuje final de la candidatura Obama llegaron al vuelo los votos particularmente significativos de los jóvenes, las mujeres, los afroamericanos y los hispanos. Fue el voto aportado por estas categorías sociales el que seguramente añadió la diferencia para que Obama volviese a ganar con una mayoría lo suficientemente amplia como para retener, salvo uno o dos, todos los estados en los que había obtenido el triunfo cuando se enfrentó al senador John McCain.

El 60% del voto joven; el 55% del femenino; casi el 70% del voto hispano y mucho más de este último porcentaje entre los afrodescendientes; es un fenómeno que está indicando la afirmación de inclinaciones electorales que nacen manifiestamente de unas líneas de ruptura que a su turno tienen origen en identidades de orden socio-cultural.

Se trata de corrientes de mutación social surgidas: a) por los cambios generacionales; b) por las transformaciones sociológicas que trae la vida urbana; c) por los marcos de referencia recién surgidos que rodean la conducta de las mujeres en la constitución de su género; d) por las necesidades de movilidad social y de igualdad de oportunidades en la población negra y en la inmigración latina.

El acceso a los recursos y la afirmación de identidades

En las reivindicaciones de unas y otras de estas categorías (mujeres y jóvenes, hispanos y negros) se presenta la mezcla de dos formas de comportamiento; a saber: la búsqueda de acceso a recursos nuevos y la afirmación simbólica de identidades.

El empleo, los mecanismos fiscales de redistribución o los subsidios y las normas institucionales a favor de la inmigración, son todos ellos mecanismos que hacen parte de la presión por nuevos recursos en la sociedad. Por otra parte, el derecho de la mujer a disponer de su cuerpo y a interrumpir el embarazo es una de las reivindicaciones que además de traducirse en recursos institucionales mediante nuevas disposiciones jurídicas, hace parte también de las construcciones simbólicas de identidad; lo mismo por ejemplo que el matrimonio de personas del mismo sexo.

De esta manera, la presión por nuevos recursos y la afirmación libre de identidades está implicando en la sociedad norteamericana la demanda por ajustes en los esquemas prevalecientes de integración social.

Mutaciones, cohesión social y resistencia conservadora

La anterior es una presión social; a veces subterránea, a veces manifiesta; que ha provocado la reacción conservadora de los sectores que, inscritos en las tradiciones bíblicas de la cultura estadounidense, cifran la organización de la vida y de los asuntos públicos en el mandato moral que emana de las inalterables verdades estampadas en las Sagradas Escrituras.

Tal reacción cuasi-religiosa contra los cambios espontáneos en la sociedad norteamericana consiguió instalarse en el poder con los ocho años de gobierno de George W Busch y el circulo neoconservador que lo rodeó. Incluso logró trasladarle su impronta ideológica a la política internacional del país, con la doctrina de la guerra preventiva.

Después del primer triunfo de Obama, hace cuatro años, dicha tendencia se exacerbó en la oposición, reinscribiendo los temas culturales como el aborto y el matrimonio gay o los temas económicos y sociales como el régimen fiscal o el de la salud, en los marcos de un debate moral acerca de la libertad individual y del papel del Estado; debate no exento por otro lado de ciertos tintes racistas  y demagógicos contra el presidente y contra la intervención en el plano social del Estado.

Esta tendencia moral, religiosa y cultural; finalmente una reacción contra los cambios en la cohesión social que reclaman las nuevas categorías en la población; tomó forma en el conocido movimiento Tea Party, que impregnó con su retórica compulsivamente bíblica y homogeneizadora a casi todo el partido republicano durante los últimos cuatro años.

Elecciones y enfrentamientos culturales

En cierta medida, las elecciones que acaban de realizarse el 6 de noviembre en Estados Unidos de América eran la arena en que se enfrentaban las necesidades de ajuste en la cohesión social, representadas por las categorías emergentes, y la reacción conservadora contra tales ajustes culturales y sociales; ajustes estos que a los ojos de dicha reacción derrotan los fundamentos bíblicos y “libertarianos” de la nación norteamericana.

El matrimonio del partido republicano con dicha reacción ha terminado por enajenarle el apoyo de las minorías o de las nuevas categorías emergentes, que de alguna manera se mueven en la dirección de buscar un nuevo status en la sociedad.

Por otro lado, el triunfo de Obama es al mismo tiempo el éxito político de los grupos sociales, antes subalternos, y ahora emergentes, cuya influencia crecerá en la sociedad; una influencia que continuará modificando los moldes tradicionales de encasillamiento cultural en los Estados Unidos.

Ahora, el problema es si el presidente Obama en los próximos cuatro años hace todo lo que esté a su alcance para impulsar esa línea de cambios exigidos por la integración social. La pregunta es, por ejemplo, si él toma una iniciativa eficaz en la materialización de una ley de inmigración, flexible e incluyente; o si por el contrario regresa al incumplimiento de compromisos de este tenor.

Esta análisis también fue publicado en el Semanario Virtual Caja de Herramientas

La imagen fue tomada de la página web http://www.barackobama.com

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