¿Un mar de expectativas y un mar de babas?

Publicado: diciembre 2, 2013 en Uncategorized

votante_indecisoPor lo menos 3 millones y medio de ciudadanos, según algunas encuestas, se resisten todavía a votar por cualquiera de los candidatos en juego, indecisos como están sobre la opción a escoger, indecisión que al coincidir con un amplio rechazo a la reelección del actual mandatario y un elevado pesimismo sobre la marcha del país, se convierte más en un sentimiento negativo frente a las candidaturas en la liza, que en el resultado de una dificultad para seleccionar entre buenas posibilidades.

Mientras tanto, Juan Manuel Santos, el Presidente, apenas ganaría con un poco más de 4 millones, aunque casas encuestadoras como Datexco le conceden una mayor votación; derrotando en todo caso por un margen grande al candidato de Uribe, quien alcanzaría en una primera vuelta solo un millón y medio de votos, o algo más; cifra ésta mucho menor que los 3 millones seiscientos mil votos que consiguió Antanas hace 3 años.

La existencia de este sentimiento en el electorado, después de que ya se oficializaron las candidaturas del presidente y del uribismo, lo confirma otro dato significativo: por lo menos 3 millones de individuos se inclinan por el voto en blanco.

Indecisos y votantes en blanco

A seis meses de las presidenciales, la suma de indecisos y de votantes en blanco arroja el resultado diciente de un universo electoral cercano a la mitad de los potenciales votantes. Unos 6 millones y medio de ciudadanos, en vez de inclinarse inmediatamente por la reelección santista o por la oposición de derecha (claro, sin Uribe como candidato presidencial), conforman una masa enorme de electores; o bien expectantes los unos; o bien frustrados, los otros; en todo caso poseídos por el escepticismo frente a las alternativas representadas por las élites con mayor peso en recursos políticos, económicos e institucionales.

De este universo de electores – verdadero mar de expectativas -, muchos han desertado del voto santista de hace tres años. Mientras tanto, otros quedaron  huérfanos en su identidad, debido a la falta de continuidad en la Ola Verde.

Santos tuvo el 62% de la votación (sus 9 millones de votos) y ahora captura apenas el 28% de las intenciones de voto, según Ipsos (Datexco le da el 36%). Sus desertores equivaldrían a un 34%. Deserción que se convertiría hoy en el 24%, si a esa brecha se le restara el 10% que logra atrapar Oscar Iván Zuluaga, el candidato uribista. Es un 24%, que vendría a coincidir con la franja de los indecisos, y que no ha migrado hacia las toldas del uribismo furiosamente antisantista (aunque susceptibles, eso sí, de ser atraídos nuevamente por Santos, según lo muestra la última encuesta de Datexco).

¿Y la izquierda?… ¿Y los independientes?

En tales circunstancias, una oferta audaz e imaginativa, encarnada en una candidatura distinta, tocada por el aura de independencia pero al mismo tiempo apoyada en acentos moderadamente izquierdistas, podría representar una alternativa seductora para muchos de los indecisos y los blancos. Al mismo tiempo, cohesionaría de nuevo la votación atraída antes por un Mockus que salió repotenciado de una consulta en la que compitió frente a Peñalosa y a Lucho Garzón.

Carentes estos últimos – los 3 tenores – de la fe en el propio movimiento que despertaron, se dispersaron más rápido que sus palabras por el viento. Nunca imaginaron el escenario de un presidente que se desgastara. No pensaron en la volatilidad de un electorado de opinión, crecientemente divorciado de las empresas políticas, receptoras y dispensadoras de favores. Un electorado al que aquellos liderazgos debían permear pedagógicamente con posturas progresistas, mientras mantenían la actitud de independencia frente a las élites tradicionales y de distancia frente a sus prácticas clientelistas y autoritarias.

Como en la canción de Serrat, cada uno volvió a lo suyo. Con la resaca a cuestas, después de la fiesta de San Juan. Lucho corrió a engrosar los partidos de la coalición de gobierno; Peñalosa se fue a sus consultorías; y Mockus a sus reflexiones seguramente.

Aun así, las franjas de electores independientes se han mantenido. Simultáneamente, votantes de opinión que apoyaron a Santos, se han visto decepcionados por alguna razón, sin que al mismo tiempo se vean arrastrados por las figuras que presenta el uribismo.

En medio de esa fractura en el seno de las élites políticas, la necesidad de una tercería pareciera imponerse. Sus posibilidades resultan inmensas. Pero, claro, estaría obligada a tallarse un perfil, a la vez, de izquierda moderna y de centro, dadas las condiciones del electorado y de la coyuntura.

Ahora bien, las fuerzas y los precandidatos que están ubicados en esa franja del espectro político, lejos de proceder con la inteligencia comprensiva del momento y de la historia, y de someterse a una consulta popular de la que emergiera un candidato único; vacilan, se vuelven inocuamente retrecheros o dan muestra de un franco sectarismo.

Clara López, la candidata del Polo, “no se ve” en un acuerdo con Navarro; simplemente le ha “ofrecido” que ventile su aspiración dentro de la razón social de este partido; algo que, según ella, este  último ha rechazado en el marco de alguna reunión entre amigos. A su turno, Navarro “no se ve” claramente en un acuerdo de consulta electoral compitiendo con Peñalosa. Y, para completar, este último y los del Polo se rechazan ideológicamente, como el agua y el aceite. Sectarismo y miopía; explicaciones anecdóticas y de valor subalterno, para esconder la ausencia de compromiso con las posibilidades históricas favorables a un avance por parte de una alternativa de avanzada. Todo un mar de babas.

Fragmentadas, estas fuerzas no podrán aspirar seriamente a pisar con fuerza, en la contienda electoral, para estar en la segunda vuelta. Tampoco, a fomentar una identidad nueva de progreso y de democracia, entre el electorado de opinión.

* Artículo originalmente publicado en: semanario virtual caja de herramientas. Edición N° 00379 – Semana del 29 de Noviembre al 5 de Diciembre – 2013

* Imagen tomada de: http://gruporeforma-blogs.com/escenarios/?cat=20

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comentarios
  1. Jaime dice:

    Excelente diagnóstico, pero cuál podrá ser el resultado?

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