Candidatos: suma, división y multiplicación

Publicado: junio 4, 2014 en Uncategorized

A Zuluaga y a Santos –los dos finalistas entre los que se divide ahora el electorado- les toca no solo sumar votos, también multiplicar. En primer término, porque la simple adición de los votantes cercanos no les alcanza respectivamente para pelear en una competencia cerrada; y en segundo lugar, porque en Colombia no hay “campos” ideológicos definidos, dentro de los que se ubiquen los partidos más afines entre sí, de modo que sean previsibles y razonables las alianzas.

En todo caso, los dos ganadores de la primera vuelta consiguieron apenas siete millones de votos, lo que equivale al 50% (o quizá un poco más del total)

Si como es presumible la votación se acerca a los 15 millones; en términos gruesos restarían unos siete millones por conquistar; aunque en el “mercado” han quedado disponibles no más de cinco; los mismos que se liberaron después de acompañar a Marta Lucía, a Clara y a Peñalosa, los derrotados en primera vuelta. Y aun así, a ellos habrá que restarles unos trescientos mil votos verdes y polistas, que irán a la abstención o al voto en blanco, motivados por un radicalismo, entre duro e ingenuo, contra los políticos tradicionales.

Candidatos finalistas y excandidatos

Candidatos finalistas y ex-candidatos

La suma

Por sensibilidades compartidas o por intereses comunes o por proximidades ideológicas; o soberanamente por la “mermelada” de un lado y por el talante autoritario, del otro; cada uno de los dos candidatos tiene segmentos cercanos dentro del mercado electoral a los cuales atraer.

La más inmediatamente movilizable hacia una de las candidaturas era en ese sentido la votación de Marta Lucía Ramírez, drenada hacia el candidato del uribismo, algo lógico por su cercanía explícita con el ex presidente. Sus dos millones de votos podrían convertirse en un sustancioso valor agregado. Solo que la división del partido Conservador, partido de Ramírez pero al mismo tiempo socio del gobierno de Santos, provocará que, fragmentado ese sector, únicamente se deslicen al uribismo un millón cuatrocientos mil, mientras los otros seiscientos mil lo harán hacia la campaña del presidente Santos. Zuluaga confirma entonces una base sólida de cinco millones largos de votantes.

Por su parte, el candidato Santos podría beneficiarse del 60% de los electores de Clara López y de Peñalosa; un porcentaje asimilable al de los votos de opinión de estas candidaturas; votos que exceden a los que captura, en tanto aparatos, los propios partidos que las han apoyado.

Así, entre conservadores, y votantes verdes más los de Clara López, Santos podría estar cosechando de entrada unos dos millones doscientos mil sufragios; un agregado que significaría una base de unos cinco millones doscientos mil votos.

La división

La anterior es la base de apoyo con la que en conjunto cuentan los candidatos, cuyo enfrentamiento, por más de que ambos provengan del mismo tronco familiar en términos políticos, por mucho que pertenezcan a lo más tradicional de unas élites que han gobernado con habilidad de zorro a un país como si fuera el reino de la exclusión social, representan una división real. Si no en cuanto a las bases profundas del modelo económico, sí en las formas de modelar el mundo de la representación y la participación políticas; si no en el proyecto de nación, sí en la forma de modular el vínculo material y simbólico de las élites políticas con los ciudadanos.

Mientras Santos expresa la restauración de los mecanismos convencionales de la representación a través de partidos más o menos institucionalizados; Uribe (y su candidato Oscar Iván) expresa más bien el proyecto de un populismo de derecha dispuesto a mantener alterados los procedimientos y las instituciones de representación, tales como los partidos, al tiempo que ideologiza, en el sentido de distorsión, el mundo político, construyéndolo (o destruyéndolo) mediante la estigmatización del otro como “enemigo”, sin reconocerlo como adversario.

Si el uno representa; digamos, el “clientelismo tranquilo” (en realidad, la alianza entre las élites superiores modernas y el personal de las empresas clientelistas regionales); el otro expresa la agitación autoritaria de la exclusión política. Son las partes de una división política real. La misma que obliga a escoger. Son las dos opciones decantadas a partir de la votación del 25 de mayo.

Dos opciones, ambas provenientes de las élites tradicionales, y cada una portadora de ofertas discursivas, simbólicas y programáticas, con las que esperan multiplicar sus votos de modo de pasar no ya de su respectiva votación de la primera vuelta a unos cinco millones doscientos mil por cabeza; sino, aún más, a una elección en la que cada candidato debe recolectar como mínimo seis millones quinientos mil.

La multiplicación

La operación de multiplicar las adhesiones de los electores, si el resultado es el de que cada uno de los candidatos supere con creces los seis millones de sufragios, tiene que ver con un realineamiento general de los votantes. Se trata de un reagrupamiento en torno de los dos candidatos, dentro de universos muy heterogéneos por el efecto de aluvión con el que se beneficia cada campaña. Todo ello, debido a desprendimientos de electores desde muy diversos horizontes culturales, sociales e ideológicos hacia Santos o hacia Zuluaga; y aun así, sin estar poseídos por afectos especialmente intensos en favor del uno o del otro.

Son votantes con fuertes sentimientos independientes o cuyas adscripciones anteriores (liberales o conservadoras) se han atenuado sensiblemente. Podría ser una franja constituida por unos dos millones de votos de opinión que se fragmentarían en la coyuntura entre las simpatías, de una parte, por la seguridad, predicada por Uribe, el ex presidente; y, de otra parte, por las posibilidades de una solución negociada al conflicto armado, representadas por el presidente Santos.

Así, los cinco millones de votos que no se depositaron por Santos o por Zuluaga, se han inclinado ya, según lo indican las encuestas, por su opción respectiva; dividiéndose en dos fracciones equivalentes, con alguna ventaja para Santos, pero no la suficiente como para alcanzar al candidato uribista; quien en el estimado global mantendría alguna ventaja por el impulso que recibió con su votación gananciosa del 25 de mayo.

Faltaría todavía, en esta operación de multiplicación, el millón de votos que se abstuvo en la primera vuelta pero que no lo hizo hace cuatro años. Del rescate de este electorado (sobre todo, el de la Costa Caribe en donde la abstención llegó casi al 80% en algunos lugares) y de su participación dependerá el sentido en el que finalmente se incline la balanza en una competencia muy equilibrada.

De esos abstencionistas y de cómo se altere en el último minuto el barómetro que señala los alcances del voto en blanco, dependerá la suerte de Santos. Es muy posible que el mantenimiento de la abstención y el aumento del voto en blanco (que según las encuestas está por encima de un millón de votos) arruinen por siempre las aspiraciones del presidente a su reelección.

Una doble tendencia en sentido contrario; a saber, una menor abstención y la disminución del voto en blanco, podría ser la expresión de que el Presidente y su campaña vencieron, en el seno de una franja decisiva de electores oscilantes, la resistencia contra su reelección (la que hasta no hace mucho alcanzaba un porcentaje del 63%). Lo cual significaría al mismo tiempo el hecho de que dicha franja estuvo persuadida al final de que las posibilidades reales de paz constituían en efecto una carta fuerte para definir las preferencias electorales.

Anuncios
comentarios
  1. Leonardo Velozza Peñate dice:

    Muy bueno el artículo; hace su proyección de lo que puede pasar en estas elecciones a partir de los que votan a consciencia. Esperemos que pasa el 15 de junio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s